El BCE, la política monetaria y los tipos de interés.

El BCE, la política monetaria y los tipos de interés.

 

 

 

El 01 de junio de 1998 se creó el Banco Central Europeo (BCE) con el objetivo de encargarse, meses más tarde, de la política monetaria de la Zona Euro, una de las mayores economías del mundo. Su principal misión: mantener la estabilidad de los precios para que el dinero no pierda valor y los ciudadanos europeos conserven su poder adquisitivo.

 

Con la llegada del euro, los bancos centrales de los países que han ido adoptando la moneda única han cedido al BCE la responsabilidad de fijar los tipos de interés, una de las herramientas más importantes que existen para controlar la inflación. Por ello, aunque esta institución nos parezca lejana, merece la pena entender cómo las decisiones que toma el BCE impactan en los hogares. 

 

Pero primero, aclaremos las diferencias entre las principales instituciones europeas,

 

 

El SEBC, el BCE, la Unión Europea, la eurozona y el Eurosistema

 

El Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) está constituido por el Banco Central Europeo (BCE) y todos los Bancos Centrales Nacionales (BCN) de los Estados miembros de la Unión Europea (UE)1. Dentro de la UE hay países que han adoptado el euro como moneda oficial y otros que no.  Al conjunto de países que sí lo han hecho se le conoce como la Zona Euro o eurozona. Y los BCN de los países de la eurozona junto con el BCE forman el Eurosistema.

 

En un principio la eurozona estuvo integrada por once países : Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal. Posteriormente se incorporaron Bulgaria, Croacia, Chipre, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania, Malta,  Eslovaquia y Eslovenia, por lo que hoy en día está formada por veintiún Estados miembros. 

 

No obstante, todavía quedan Estados miembros de la Unión Europea que mantienen su moneda oficial: la República Checa, Dinamarca, Hungría, Polonia, Rumanía y Suecia, cuyos BCN pertenecen al SEBC, pero no al Eurosistema.

 

Y, para complicar un poco más las cosas, está el caso del Reino Unido. Su BCN, el Banco de Inglaterra, perteneció al SEBC pero no al Eurosistema mientras fue miembro de la Unión Europea , pero tras su abandono con el Brexit ya no es miembro de ninguno de los dos.

 

AlertaQue un país esté en Europa, es decir, que esté situado geográficamente en el continente europeo, no implica que pertenezca a la Unión Europea, y que el BCN de un Estado miembro forme parte del SEBC no significa que también lo haga del Eurosistema.

 

 

En todo esto, ¿qué papel juegan España y el Banco de España?

 

 

España y el Banco de España 

 

El Banco de España es el banco que ejerce en España las funciones de banco central nacional. Dado que España ingresó en la Unión Europea el 01 de enero de 1986 y adoptó el euro como unidad de cuenta el 01 de enero de 1999 (culminando la transición al euro el 01 de enero de 2002), nuestro país forma parte de la eurozona. Por ello, el Banco de España está integrado tanto al SEBC (que abarca a los 27 BCN de la UE) como en el Eurosistema (formado por el BCE y los 21 BCN de la eurozona).

 

Además de ejercer como banco central nacional, supervisa tanto el sistema bancario español como a los intermediarios financieros que operan en nuestro país, ejecutando en España la política monetaria del Eurosistema. Por ello, aunque no fija de forma independiente los tipos de interés ni controla la cantidad de dinero en circulación, comparte con el BCE y el resto de los bancos centrales nacionales del Eurosistema el objetivo común de mantener la estabilidad de los precios, evitando que la inflación se dispare o se desplome.

 

Y aquí es donde entra la política monetaria europea.

 

 

La Política Monetaria europea y la inflación

 

La política monetaria europea persigue que la tasa de inflación sea moderada, y lo suficientemente estable y predecible para que los ciudadanos europeos puedan tomar decisiones económicas y planificar su futuro en un entorno financieramente estable.

 

Aunque los Tratados no definen una cifra concreta, el BCE fijó en el 2021 un objetivo simétrico de inflación del 2% a medio plazo, que se ratificó en la última revisión del 2025 y continúa vigente en el 2026. La próxima revisión está prevista para el 2030. 

 

Inflación

Aunque una inflación moderada forma parte de una economía saneada -de ahí lo del 2%-, ¿qué pasaría si los precios aumentasen continuamente muy por encima de este nivel?. Que cada vez podríamos comprar menos con el mismo dinero. 

 

Imaginemos una familia que en el 2016 gastaba en torno a 500 euros al mes en el carro de la compra. A partir de los datos oficiales del INE, la inflación ha subido un 27,02 % en los últimos diez años, por lo que hoy en día esa misma cesta de la compra necesita unos 635 euros para llenarse.

 

Si los salarios han subido en la misma medida, ni tan mal. El problema aparece cuando no lo hacen. Si los ingresos aumentan menos que los precios, se gana menos en proporción al coste de la vida, y se produce lo que el BCE trata de evitar mediante su objetivo de estabilidad de precios: una pérdida del poder adquisitivo. 

 

Cuando el precio de los bienes y servicios que se pagan en una economía sube constantemente y de forma desproporcionada a los ingresos, el dinero pierde valor. No se trata sólo de que un coche cueste hoy diez veces más que lo que costaba hace tres años, sino que el dinero que hay en la economía, el ahorro, también vale mucho menos.

 
El ahorro también sufre. 

Sufren quienes tienen poca capacidad para ahorrar y sufren aquellos que ya lo han hecho. De ahí que sea tan importante para los ahorradores tener en cuenta la inflación (Ver: La inflación ¿Por qué debe interesar al pequeño ahorrador?).

 

En contextos inflacionarios, el consumo del país puede reducirse: los hogares tienen menos poder adquisitivo y, por tanto, menos dinero disponible para gastar.  

 

Y cuando el consumo se reduce, las empresas venden menos, producen menos y pueden reducir sus compras e inversiones. A su vez, las empresas proveedoras venden menos y pueden hacer lo mismo con sus propios proveedores. Se genera así un efecto en cadena que puede afectar negativamente al conjunto de la economía.

 

Deflación

Aunque también podría pensarse que un 0 % de inflación o incluso que los precios bajasen -lo que se conoce como deflación o inflación negativa– es mucho mejor…

 

¿Qué pasaría si los coches costasen hoy mucho menos que hace un año? ¿o que hace dos? ¿y si ocurriera lo mismo con el pan, la fruta, la luz o la gasolina? 

 

Si se trata de algo puntual, no tiene por qué ser un problema. Pero si la bajada de precios se produce de forma continuada, contrariamente a lo que pueda parecer, la economía de un país podría sufrir mucho. Y es que, cuando existe la expectativa de que los precios seguirán bajando, el consumo puede ralentizarse: si mañana podemos comprar lo mismo más barato, ¿por qué comprarlo hoy?

 

Es algo parecido a lo que ocurre cuando se espera a las rebajas. ¿Cuántas personas compran en temporada si saben que dentro de unas pocas semanas probablemente encontrarán el producto más barato? ¿y por qué cada vez existen más períodos de ofertas? A las tradicionales rebajas de invierno y de verano se han sumado el Black Friday, el Cyber Monday, las mid-season sales… y, por supuesto, los descuentos puntuales que aparecen constantemente: un día sin lVA, compre hoy y pague un 10% menos… 

 

Detrás de todo existe, en buena medida, el intento de avivar el consumo. Cuando un consumidor final – o una empresa- se puede permitir esperar a comprar algo más adelante y pagar menos, es probable que espere. Si trasladamos esta conducta al conjunto de la población – no toda, claro; a alguien se le romperá el coche y tendrá que comprar otro-, las empresas pueden verse obligadas a bajar precios para tratar de recuperar las ventas, lo que significa asumir menores márgenes de beneficio y, en ocasiones, hasta pérdidas. 

 

El efecto dominó

Si las empresas venden menos, producen menos y, por tanto, necesitan menos personal. Se producen los despidos.

 

Pero el problema no termina ahí. Cuando las empresas producen menos también gastan e invierten menos, y compran menos a sus proveedores. Estos, a su vez, venden menos, reducen la producción y también compran menos a sus propios proveedores. Se genera así un efecto dominó que puede extender el problema a toda la cadena productiva.   

 

Si, además, las empresas ganan menos, tienen menos capacidad para pagar las deudas que ya han contraído y aumenta el riesgo de que incurran en impagos. Parecido a lo que puede suceder en un hogar cuando uno o varios de sus miembros se quedan sin empleo: los ingresos disminuyen, pero las obligaciones económicas -la hipoteca, el alquiler, los préstamos…- no desaparecen.

 

¿Y qué le pasa al país? 

 

Que ingresa menos dinero por seguridad social e impuestos y su demanda de prestaciones por desempleo y ayudas, entre otras, aumentan.

 

Al igual que ocurre con una avalancha, lo que al principio parece un pequeño movimiento puede terminar convirtiéndose en un problema mucho mayor: menos consumo, menos ventas, menor producción, menos inversión, despidos, impagos… y una economía cada vez más debilitada.

 

Un pequeño inciso: La Inflación y/o la deflación no son sólo un problema de precios.

 

La estabilidad de precios no es un concepto técnico que interese únicamente a los economistas. Cuando se deteriora la situación económica de los hogares durante mucho tiempo, sus consecuencias pueden trascender el ámbito financiero.

 

Si aumenta la vulnerabilidad económica de los hogares, ya sea porque las empresas venden menos y se produzcan despidos, o porque los precios de los productos aumenten y el poder adquisitivo de quienes tienen menor capacidad de ahorro disminuya, también aumentan las demandas sociales.

 

El Estado del bienestar recibe entonces una mayor presión para mantener una mínima calidad de vida para sus ciudadanos: se incrementan las demandas de prestaciones por desempleo al tiempo que pueden reducirse los ingresos públicos; aumentan las necesidades de ayudas a la vivienda, la implantación de medidas frente a la pobreza energética y la demanda de apoyo a programas de ayuda a menores y personas en riesgo de exclusión social.

 

Desigualdad económica y/o desigualdad social

 

El problema es que las desigualdades económicas, cuando se prolongan a lo largo del tiempo, podrían traducirse en desigualdad social.

 

Cuando una parte de la población percibe que tiene menos oportunidades que otra y que, independientemente de su esfuerzo, sus posibilidades de mejorar son cada vez menores, pueden surgir sentimientos de injusticia y frustración que, a la larga, deterioren la cohesión social. Aumenta entonces la desconfianza hacia las instituciones, los partidos políticos, las empresas e incluso hacia otros grupos sociales. 

 

Y si, por los motivos que sean -desinformación, miedo, incertidumbre o falta de perspectiva-, el terreno está ya abonado, puede aumentar la receptividad hacia discursos polarizadores y extremistas. El exogrupo frente al endogrupo2. El «estás conmigo o estás contra mí» en lugar del diálogo y la búsqueda de soluciones para todos.

 

Esto no significa que la desigualdad conduzca inevitablemente al extremismo. Significa que una sociedad tensionada económicamente puede ser más vulnerable frente a quienes ofrecen respuestas sencillas a problemas complejos. La formación, el acceso a información contrastada y una cierta previsión ante escenarios económicos adversos pueden ayudar a tomar decisiones más racionales.

 

Encuesta sobre las Expectativas de los Consumidores

Precisamente por eso, el BCE no sólo trata de evaluar cuál es la inflación real sino también cómo la perciben sus ciudadanos.

 

Los resultados de la Consumer Expectations Survey (CES) o Encuesta sobre Expectativa de los Consumidores, correspondientes a junio del 2026, muestran que los consumidores de la zona euro consideraban que los precios habían aumentado un 3,60 % en el último año, mientras que la inflación medida oficialmente en la eurozona reflejó un aumento del 2,80 %, aún así, por encima del objetivo del BCE (CES julio 26).

 

Esto demuestra que lo que se siente en el bolsillo no siempre coincide con los datos estadísticos. Evidentemente, también hay que tener en cuenta que la forma en que un ciudadano alemán, francés o español percibe las cosas, no tiene por qué ser la misma. La cesta de la compra y las circunstancias de cada hogar, son diferentes.

 

Así que cabe preguntarse,

 

¿Cómo sabe el BCE si hay o no inflación? Y, de saberlo, ¿no necesitaría un instrumento de medida comparable entre los países de la eurozona?. 

 

Cómo se mide la inflación en la Europa del euro

 

Como es lógico, sí que lo sabe. Y sí. Tiene un instrumento que la mide: el Índice de Precios de Consumo Armonizado o IPCA obtenido por el Eurostat para comparar la inflación homologada de los países europeos, y así dictar la política económica.

 

Cada país calcula el Índice de Precios de Consumo o IPC y el IPCA, que no son lo mismo: el IPC solo tiene en cuenta el consumo que hacen los residentes de un país europeo (tanto dentro como fuera de sus fronteras), mientras que el IPCA mide el consumo realizado dentro del propio país, lo hagan residentes o no residentes. En España, el INE calcula ambos índices, situando a junio de 2026 el IPC en el 3,20 % y el IPCA en el 3,60 %, en tanto que el de la Eurozona se situó en el 2,80 %. 

 

Además, en la cesta de la compra del IPC se meten los juegos de azar y en el IPCA no se tienen en cuenta.

 

Aunque pueda resultar pesado, entender esta estructura es importante porque permite saber quién decide la política monetaria y, sobre todo, por qué lo hace.

 

Veamos para terminar, cuál es su principal herramienta.

 

Los tipos de interés

Los instrumentos de política monetaria que utiliza el BCE son varios, aunque de todos ellos, el más conocido es el tipo de interés. 

 

Cuando el BCE sube los tipos de interés, el coste de pedir dinero prestado se encarece. Por ejemplo, un préstamo para comprar un coche resulta más caro que antes, por lo que tanto familias como empresas piensan un poco más antes de gastar o invertir. 

 

Como consecuencia disminuye la demanda de bienes y servicios. Si la demanda crece más lentamente que la oferta, las empresas tienen menos margen para aumentar sus precios, lo que contribuye a reducir las presiones inflacionistas. Esta es una de las medidas que toma el BCE cuando la inflación se encuentra por encima del objetivo. 

 

Si la inflación está por encima de lo deseado, el BCE sube los tipos de interés

 

Cuando el BCE baja los tipos de interés, pedir dinero prestado resulta más barato. Por ejemplo, si una empresa necesita comprar una máquina para mejorar su producción, podrá hacerlo a un coste menor.

 

Por tanto, tanto familias como empresas se sienten más incentivadas a aumentar su consumo e inversión. Como consecuencia, aumenta la demanda de bienes y servicios. Si la demanda crece más rápidamente que la oferta, las empresas pueden tener más margen para aumentar sus precios, generando mayores presiones inflacionistas.

 

Esta es la política que lleva a cabo el BCE cuando la inflación está muy baja o la actividad económica necesita un estímulo. 

 

Si la inflación está por debajo de lo deseado, el BCE baja los tipos de interés

 

 

Pero, ¿Cómo sabe el BCE qué tipo de interés fijar?

 

No lo sabe. No hay certezas. La incertidumbre es inevitable.

 

Sin embargo, puede orientarse un poco mejor gracias a lo que se conoce como tasa de interés natural (r*) o tipo de interés neutral. La tasa que, en teoría, es compatible con una actividad y una inflación sostenibles.  

 

El problema radica en que esta tasa no existe. No es un dato a obtener como el PIB o el IPC. Sólo es una estimación producto del análisis de diferentes variables como la situación económica mundial, el crecimiento de la productividad, la población, las políticas comerciales… Y como cualquier estimación está sujeta a error.

 

De hecho, las estimaciones disponibles expuestas en el informe ECB Monetary Policy Strategy Assesment 2025 apuntan a una r* ligeramente positiva, sin precisar su valor.

 

Y aunque en algunos ejercicios se utiliza como referencia el intervalo del 0 % al 1 %, este dato no debe interpretarse con exactitud, ya que el propio BCE insiste en la elevada incertidumbre que rodea estas estimaciones.

 

 

 

Si el tipo de interés real3 de la economía está por encima de la tasa de interés natural, la orientación de la política monetaria del BCE será restrictiva; si por el contrario, se sitúa por debajo, será expansiva. 

 

 

 

Nota de la autora:

 

La idea de este artículo ha sido elaborar un camino que guíe al lector desde un primer paso: entender qué es el BCE y quiénes participan en la política monetaria europea; seguidamente comprender por qué el objetivo principal es mantener la estabilidad de precios; qué es la inflación, cómo se mide y cómo el BCE actúa sobre ella a través del tipo de interés; para terminar finalmente en una incógnita, la r*. Y es precisamente porque ésta es una estimación, porque no existen certezas, que la política monetaria europea no consiste únicamente en aplicar una fórmula, sino en tomar decisiones que afectan a millones de personas en un contexto de gran incertidumbre.

 

De ahí el hilo que recorre todo el artículo: entender quién decide, cuál es su objetivo, con qué herramientas cuenta y, finalmente, por qué se toman unas u otras decisiones. 

 

Informarse es el primer paso. Hacerlo en fuentes fiables, el siguiente… 

 

 

Un saludo,

 

 

 

 

 

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  1. El artículo 282.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) establece explícitamente que el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales de todos los Estados miembros de la UE integran el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC)
  2. Leer Empatía en un mundo que duele, del Dr. José Sánchez.
  3. El BCE no fija el tipo de interés real, fija el tipo de interés «nominal», Para obtener éste hay que tener en cuenta la inflación.
Objetivo de Desarrollo Sostenible 1. Fin de la pobreza.

Objetivo de Desarrollo Sostenible 1. Fin de la pobreza.

 

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Objetivo 1. Fin de la pobreza.

 

Hace dos décadas la población mundial ascendía a unos 6.500 millones de personas. Hoy somos 8.300. Según datos del Banco Mundial (2023), la friolera de 830 millones de seres humanos vive en situación de extrema pobreza. La forma más grave, donde no pueden satisfacerse ni las necesidades más básicas: comida, agua, vivienda, educación y atención sanitaria. 

 

En términos económicos (Banco Mundial, 2025) supone subsistir con menos de 3 $ al día, unos 3 €. En España esto no alcanza ni para un café con pincho de tortilla. Los datos son abrumadores pero aun así, muchas personas parecen ajenas a esta realidad.

 

¿Es desconocimiento, desinterés, o el problema está en nuestra propia mente?

 

 

SOLO SE QUE NO SE NADA

 

Atendiendo a la realidad los datos de pobreza en el mundo son estadísticamente alentadores: pese a que en el 2005 la cifra de personas en situación de pobreza extrema ascendía a unos 1.400 millones de personas, un 21 – 22 % de la población mundial,

 

hoy en día estos 830 millones representan un escaso 10 %. 

 

Creemos que la pobreza aumenta constantemente y que el mundo va de mal en peor, pero este pensamiento es contraintuitivo; aquí es donde opera «nuestra mente», esa gran aliada que nos ayuda a recordar citas, aprender matemáticas e imaginar el futuro, pero que cuando se vuelve perezosa nos conduce por el terreno de los sesgos cognitivos: errores o distorsiones sistemáticas en nuestro pensamiento que pueden llevarnos a tomar decisiones equivocadas. 

 

 

Sesgo de negatividad o negativity bias

 

Con frecuencia los eventos negativos nos impactan más que los positivos, como muestran Baumeister et al. (2001) en su artículo Art Bad Is Stronger Than Good.

 

Así que los medios de comunicación nos bombardean con noticias de crisis, violencia y pobreza extrema que atraen más la atención, generan debate y se comparten rápidamente en redes sociales. El click por el click. Esto refuerza la percepción global de que la situación es mucho peor de lo que realmente es.

 

En contraste, los datos oficiales indican que la pobreza extrema se ha ido reduciendo de manera significativa desde 1990, tanto en términos relativos como absolutos, y aunque desde el 2020 factores como el COVID-19, los conflictos bélicos y las numerosas crisis económicas han frenado este progreso, se espera que en el 2026 esta cifra siga bajando.  

 

Consultar tabla «Personas en situación de pobreza extrema (1975-2025)«.

 

Sesgo de disponibilidad o availability heuristic

 

 

 

Amos Tversky y Daniel Kahneman (1973) -prestigiosos psicólogos cognitivos reconocidos no sólo por su obra Pensar rápido, pensar despacio, sino también por ganar el Premio Nobel de Economía en el 2002-, investigaron el sesgo de disponibilidad y concluyeron que las personas tendemos a sobreestimar o subestimar la frecuencia de los hechos en función de la facilidad con la que eventos similares nos vienen a la mente.

 

Si algo es impactante, reciente o muy visible, creemos que es más común. Si algo es lejano, invisible o poco mediático, tendemos a infravalorarlo.

 

Este sesgo, aplicado a la situación de pobreza, afecta a nuestra percepción.

 

Por ejemplo, si recibimos constantemente imágenes de hambrunas o crisis humanitarias en ciertas regiones de África (televisión, redes sociales, ONG…) asociamos casi exclusivamente la pobreza extrema con este continente.

 

Si analizamos la realidad, aunque África concentra casi el 75 % de la pobreza extrema mundial, ésta se ha reducido en un 10 % en los últimos treinta y cinco años (Arriagada, P., 2024).ñp

 

 

Y sí. Los datos no son buenos, de hecho en términos absolutos son terribles, pero hay mejoras graduales que nos resultan invisibles: la recuperación de tierras para una agricultura más sostenible, la mejora en la gestión del agua, proyectos de energía solar rural, innovación tecnológica…

 

África no está “estancada”: hay avances reales, aunque sean desiguales y a menudo quedan ocultos por la visibilidad de las crisis.

 

 

Nuestro instinto falla; y siendo así, cabe preguntarse:

 

SI LOS DATOS SON BUENOS, ¿QUÉ TIENE ESTO DE MALO?

La desinformación y la ignorancia, tanto respecto al hambre como a muchos otros problemas del mundo, alimentan la sensación de pesimismo social y desconfianza, generando una especie de contagio emocional que, como un virus, encierra a la gente en sí misma.

 

Las ganas y los motivos para mejorar las cosas se debilitan, y quienes tienen recursos tienden al conservadurismo económico, dejando de lado inversiones socialmente responsablesinversiones socialmente responsables como la educación, la sanidad y la innovación.

 

Cuando todo parece ir mal, surge el miedo: miedo a la escasez, a la inseguridad y a la vulnerabilidad. Este miedo aumenta los conflictos, paraliza la cooperación y hace que se cuestione todo y a todos, incluso lo que puede ser beneficioso para la sociedad. Es parte de la naturaleza humana. 

 

La buena noticia es que hay un antídoto: Desarrollar el pensamiento crítico. Pero sin acceso a una información adecuada, es como pescar sin anzuelo.

 

La información no sólo nos ayuda a desarrollar el pensamiento crítico sino que permite, a quienes cuentan con recursos, manejar mejor el estrés y tomar decisiones económicas más serenas y racionales. 

 

En un entorno incierto, estar bien informados no elimina los problemas, pero puede cambiarlo todo.

 

LLAMANDO A TIERRA

Por otra parte, cuando recibimos información tan globalizada a veces se pierde la perspectiva local. 

 

En España, donde somos unos 50 millones de personas (Instituto Nacional de Estadística, 2026), el  indicador AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) que evalúa la pobreza y el riesgo de exclusión social, advierte que más del 25,7 % de la población española se encuentra en esta situación (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español [EAPN‑ES], 2026). Muy por encima de la media de la UE, que se sitúa en un 21 % (Eurostat, 2025).

 

Es decir, que 1 de cada 4 españoles lucha por cubrir comida, agua, vivienda o educación. 

 

A diferencia de la pobreza extrema, que podríamos sentir muy lejana en España, la pobreza relativa –medida a través de la línea de pobreza social o Societal Poverty Line (Jolliffe & Prydz, 2021, p. 12)- que considera los ingresos y consumos medios de un país para reflejar una noción más relativa de escasez, nos pilla bien de cerca.

 

En España el umbral relativo de pobreza publicado oficialmente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dentro de su encuesta “Condiciones de Vida” (ECV) determina que, cuando los ingresos medios de un hogar están por debajo del 60 % de la mediana del país, la cosa no pinta bien.

 

Y para muestra un botón:

 

UMBRALES DE POBREZA RELATIVA EN ESPAÑA 2023 SEGÚN TIPO DE HOGAR

Fuente: Instituto Nacional de Estadística. (2023). Encuesta de condiciones de vida (ECV) 2023). https://www.ine.es

🏠 Tipo de hogar 👥 Composición 💶 Umbral anual (€)
Hogar unipersonal 1 adulto 11.500 €
Pareja sin hijos 2 adultos 18.000 €
Pareja con 2 hijos 2 adultos + 2 hijos 28.200 €
Monoparental 1 hijo 1 adulto + 1 hijo 15.800 €
Monoparental 2 hijos 1 adulto + 2 hijos 19.500 €

💡 Nota: Estos umbrales muestran el ingreso anual por debajo del cual un hogar se considera en riesgo de pobreza relativa, calculado como el 60% de la mediana de ingresos equivalentes (INE, 2023). Se ajusta según tamaño y composición del hogar.

 

Aludiendo a uno de los ejercicios de reflexión propuestos por Sánchez Garcia (2025) en Empatía en un mundo que duele, pregúntate si tu, un amigo, tu vecino el del quinto, alguien de tu localidad, de tu empresa, de tu ciudad… está o podría estar en situación de pobreza relativa.

 

 

COMO POLLOS SIN CABEZA 

Por ir concluyendo, admitamos que vamos todo el día como pollos sin cabeza. Es un hecho. El sistema de vida occidental se basa en el consumo constante, la multitarea y un ritmo de vida tan intenso que ya lo quisiera un acelerador de partículas subatómicas.

 

La heurística nos ayuda  pero hay muchos más sesgos cognitivos que nos hacen considerar las cosas de modo erróneo.

 

Sesgo de autoservicio o self-serving bias

 

 

El sesgo de autoservicio o self‑serving bias es la tendencia natural de las personas a atribuir sus éxitos a factores individuales y sus fracasos a factores externos.

 

Vaya, que si me va bien es por mí, y si me va mal es por culpa de otros. Curioso pensamiento cuando nadie llega a la cima solo.

 

Peligroso en lo que a pobreza se refiere, ya que aquellos cuyo estátus económico es más afortunado tienden a considerar que los motivos por los que los pobres «son pobres» son causados por ellos mismos, pasando por alto razones estructurales que en general, está en su mano modificar. 

No son estas las únicas jugarretas que nos hace la mente, pero son 17 los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la OMS y queda mucho por delante.

 

Continuará…

 

Mientras tanto, puedes leer,

Documento de la ONU: Fin de la Pobreza. ¿Por qué es importante?

 

 

 

 

REFERENCIAS

Arriagada, P. (2024). Extreme poverty, though lower than in the past, is still very high in Sub-Saharan Africa. Our World in Data. Recuperado de https://ourworldindata.org/data-insights/extreme-poverty-though-vastly-reduced-is-still-very-high-in-sub-saharan-africa

Banco Mundial. (2025). Actualización de junio de 2025 sobre las líneas mundiales de pobreza. https://www.bancomundial.org/es/news/factsheet/2025/06/05/june-2025-update-to-global-poverty-lines

Banco Mundial. (2023). Poverty and shared prosperity 2023: Ending poverty on a livable planet. World Bank. https://www.worldbank.org/en/publication/poverty-and-shared-prosperity

Baumeister, R. F., Bratslavsky, E., Finkenauer, C., & Vohs, K. D. (2001). Bad is stronger than good. Review of General Psychology, 5(4), 323–370. https://doi.org/10.1037/1089-2680.5.4.323

Eurostat. (2025, abril 30). People at risk of poverty or social exclusion in 2024. European Commission. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/w/ddn-20250430-2

Instituto Nacional de Estadística. (2026). Cifras de población a 1 de enero de 2026. INE. https://www.ine.es

Jolliffe, D., & Prydz, E. (2021). Societal poverty: A global measure of relative poverty (World Bank Working Paper No. 9758). World Bank. https://doi.org/10.1596/1813-9450-9758

Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN‑ES). (2026). El Estado de la Pobreza: 16º Informe anual sobre el estado de la pobreza y la exclusión social en España (informe completo). EAPN‑ES. https://www.eapn.es/estadopobreza/descargas.php

Sánchez García, J. (2025). Empatía en un mundo que duele: Una exploración científica para mejorar tu vida y aprender a sentir con el otro. Grijalbo.

Tversky, A., & Kahneman, D. (1973). Availability: A heuristic for judging frequency and probability. Cognitive Psychology, 5(2), 207–232.

 

 

Las Finanzas Conductuales y los Sesgos Cognitivos

Las Finanzas Conductuales y los Sesgos Cognitivos

Finanzas del comportamiento

 

(Ninguna valoración todavía)

 

 

Las Finanzas Conductuales son el área de las finanzas que analiza desde un punto de vista psicológico por qué las personas toman sus decisiones financieras en función de sus emociones, experiencias o creencias, en lugar de hacerlo en base a la información que tienen delante; lo que viene a ser decidir con el impulso y no con la razón.

 

Sus principales precursores han sido los psicólogos Daniel Khaneman (Premio Nobel de Economía en el 2002) y  Amos Tversky; ambos elaboraron la Teoría de la Perspectiva (Prospect theory: Decision Under Risk) que afirma que en entornos de incertidumbre los seres humanos basan sus decisiones en sus percepciones y no en la lógica, dando lugar a lo que se conoce como sesgos cognitivos. 

 

 

Los Sesgos Cognitivos

Sesgos cognitivos

 

Los Sesgos Cognitivos son aquellos prejuicios que nos influyen a la hora de tomar decisiones y en consecuencia, nos llevan a actuar de modo distinto al dictado por la lógica.

 

En la entrevista que RTVE hace a Daniel Khaneman en su programa El Cazador de Cerebros, podemos tener una idea clara de lo que son.

 

 

El cazador de cerebros – Daniel Kahneman, pensamiento rápido y lento (rtve.es)

 

 

 

Pero, ¿En qué medida los sesgos cognitivos influyen en nuestra economía familiar?

 

Finanzas conductuales

Lo hacen en todas y cada una de las decisiones que tomamos con nuestro dinero ya que todas ellas, sin excepción, están influenciadas por nuestras creencias, nuestros valores, las emociones que sentimos e incluso la intuición o el pálpito que tenemos a la hora de tomarlas.

 

Lo hacen en el qué, en el cómo y en el cuánto. En qué compramos o invertimos con nuestro dinero, en cómo lo gastamos y ahorramos y sobre todo en cuánto gastamos y cuánto ahorramos.

 

Los sesgos cognitivos no sólo afectan a los grandes inversores o a los gestores de cuentas, nos afectan a todos.

 

 

 

Principales Sesgos Cognitivos o de Comportamiento

 

Finanzas conductuales

 

 

Según la CNMV y su guía «Principales Sesgos del Inversor» aquellos que más influencia tienen sobre los inversores son:

 

 

Sesgo de aversión a las pérdidas

Sesgos cognitivos

 

El sesgo de aversión a las pérdidas se pone en marcha cuando se da más más valor al «miedo a perder» que a la «probabilidad de ganar». 

 

Este sesgo afecta a cómo los ahorradores invierten su dinero, y es especialmente latente en aquellos que pese a soportar a día de hoy una inflación superior al 10 %, evitan realizar cualquier inversión tan sólo por el miedo a perder dinero, por poco que éste sea.  

 
Veámoslo con un ejemplo,

 

Pongamos que tenemos 100.000 € en una cuenta corriente y nos plantean invertir 10.000 € en un Fondo de Inversión de perfil arriesgado que ha dado una rentabilidad del 15 % anual los últimos cinco años. Obviamente invertir en ese fondo implica asumir tanto la probabilidad de ganar como la de perder. 

 

Finanzas conductualesEl planteamiento es sencillo. Tenemos 100.000 € de ahorro y hay que decidir entre dejar los 100.000 € en la cuenta y no hacer nada, o mantener 90.000 € e invertir los otros 10.000 € en el fondo. 

 

Si atendemos a los datos tan sólo se trata de ganar o perder hasta 1.500 €, el 1,50 % del total de nuestros ahorros, pero el sesgo de aversión a las pérdidas nos impide ver este 1,50 %, haciendo que sólo pensemos en la posibilidad de perderlo todo. 

 

Al final, si nos dejamos influenciar por nuestro miedo a perder, dejamos pasar la oportunidad de ganar. 

 

 

 

Sesgo de Exceso de Confianza

Finanzas conductuales

 

El Sesgo del Exceso de confianza se pone en funcionamiento cuando se cree saber más de lo que realmente se sabe. 

 

Este sesgo afecta al cómo y al cuánto en lo que a inversiones se refiere. Aquellos inversores más arriesgados tienden a pensar que lo saben todo, e invierten mucho más dinero del que sería prudente en inversiones de alto riesgo. Sobrevaloran su conocimiento y experiencia e infravaloran los riesgos.

 

El aumento de la inversión en criptodivisas por parte de personas que no tienen unos mínimos conocimientos financieros es claro ejemplo de ello, aunque en este caso también hay muchos otros sesgos cognitivos que tiran fuerte de este carro. 

 

Finanzas conductuales

Y aunque la influencia de este sesgo pueda ser cosa del ego, ésta puede tener implicaciones a nivel mundial, tal y como sucedió en septiembre del 2008 con la caída de Lehman Brothers – el cuarto banco de inversión de EE.UU.- debida principalmente a la fuerte inversión en hipotecas subprime que sus gestores llevaron a cabo a partir del año 2000, infravalorando los riesgos y sobre ponderando su exposición a los mismos. 

 

 

Sesgo de Ilusión de control

Finanzas conductuales

 

El sesgo de ilusión de control aparece cuando creemos que dominamos una situación e incluso, que podemos influir en ella.

 

Al igual que el sesgo de exceso de confianza el de ilusión de control puede hacer que los inversores asuman riesgos innecesarios e incluso que se endeuden por encima de sus posibilidades. 

 

Finanzas conductuales

Pensemos en ese inversor que tras tener algunos aciertos con la compra de acciones de una empresa, acaba operando exclusivamente con ella, cuando el sentido de la prudencia nos dice que no es bueno colocar todos los huevos en la misma cesta. La experiencia que tiene con esas acciones le lleva a creer que es capaz de controlar la evolución de los mercados, y nada más lejos de la realidad. 

 

¿Cuántos ahorradores con pequeñas carteras de valores tienen realmente diversificadas las mismas? ¿Acaso no se limitan a unas pocas acciones «que ya conocen»?.

 

Y qué decir de aquellos consumidores que entran en una espiral de gasto innecesario, haciendo un uso excesivo de tarjetas de crédito y micro préstamos; se endeudan por encima de sus posibilidades creyendo que controlan una situación que en realidad les controla a ellos. 

 

 

Sesgo de confirmación

Finanzas Conductuales

 

El sesgo de confirmación se da cuando sólo atendemos a aquella información que encaja con lo que nosotros pensamos, evitando así el pensamiento crítico.

 

No se trata tanto de tener siempre la razón, sino de ver sólo aquellas opiniones que encajan con la nuestra.

 

Finanzas Conductuales Pongamos que somos un inversor con una gran aversión al riesgo y creemos que metiendo dinero en bolsa podemos llegar a perderlo todo, si en la tv se habla de que viene una gran crisis financiera, que el riesgo es tremendo y justo echan un documental del crack del 29, no haremos ni caso a otras opiniones y seguramente afianzaremos aún más nuestra postura.

 

Por contra, si creemos que la inversión en bitcoins es una gran oportunidad y creemos que si compramos unas cuantas criptodivisas nos vamos a forrar, es posible que al buscar información solo demos valor a los casos de éxito, obviando el resto y los riesgos que ello conlleva.

 

 

Sesgo de Anclaje

Finanzas Conductuales

 

El sesgo de Anclaje aparece cuando se hace más caso a la información que recibimos en primer lugar, que a la posterior. 

 

Finanzas conductualesPongamos por caso que nos ofrecen invertir en un fondo garantizado de renta fija. El sesgo de anclaje hace que escuchemos primero lo de «garantizado», dando mucha más importancia a este hecho que a lo demás. Y no es lo mismo que el fondo invierta en renta fija a que lo haga en renta variable, pero esta información se queda fijada en nuestra mente condicionando nuestra toma de decisiones.

 

Del mismo modo si queremos invertir en las acciones de una empresa y nos dicen que la acción llegó a estar a 15 € hace tres años y ahora está a 5 €, esos 15 € se quedarán anclados en nuestro subconsciente de tal modo que aunque luego nos digan que puede caer hasta 2 €, seguiremos pensando que podemos ganarle 10 €.

 

 

 

Sesgo de Autoridad

Finanzas conductuales

 

El sesgo de autoridad toma el control cuando se le da mayor importancia a lo que diga una persona de nuestra confianza que a los hechos u opiniones de expertos en la materia.  

 

Este sesgo bien podría llamarse el «sesgo del cuñado» porque es muy frecuente que un ahorrador no experimentado dé mayor importancia a lo que le diga un familiar o amigo cercano respecto a una posible inversión, que a lo que le muestre un asesor experimentado. 

 

Finanzas conductuales

De hecho, que estafas tan conocidas como las de Fórum Filatélico y Afinsa tuvieran un impacto tan grande fue debido en gran medida a este sesgo, ya que las estafas piramidales se nutren principalmente de la influencia que los primeros inversores ejerce sobre los siguientes, generalmente familiares y amigos que se deciden a entrar en estas inversiones porque éstos ya lo han hecho. 

 

 

Efecto Halo

Finanzas conductuales

 

El Efecto halo es la tendencia a juzgar a una persona o institución en función de una cualidad que ésta tenga. 

 

Este juicio o «prejuicio» puede ser tanto positivo como negativo, ya que depende de la cualidad y de la persona o empresa en cuestión.

Finanzas conductuales

Un caso muy claro es el de Andrés Iniesta, que promocionaba la inversión en criptodivisas a través de la plataforma Binance sin advertir de sus riesgos, lo que le supuso una llamada de atención por parte de la CNMV. Si las personas ven en él una cualidad que admiran, se sentirán más atraídos a hacer lo que él hace y por tanto, asumirán riesgos que quizás de otro modo no asumirían. 

 

En el lado contrario nos encontramos a muchos asesores financieros que trabajan en banca, y que por el mero hecho de hacerlo se enfrentan a críticas y juicios de valor muy superiores a aquellos otros que no lo hacen. La banca de particulares ha sufrido una gran pérdida de credibilidad por parte de la sociedad durante los últimos años y por ende, una cualidad como el lugar de trabajo puede influir en la decisión de un inversor. 

 

 

Sesgo de la prueba social

Agentes económicos

 

Este sesgo consiste en tomar las mismas decisiones que ya han tomado muchos otros, es decir, en hacer lo mismo que hacen los demás. 

 

El sesgo de la prueba social tiene mucha importancia en inversiones en bolsa ya que muchas personas compran acciones de empresas que cotizan en el IBEX 35, es decir, aquellas cuya liquidez y capitalización bursátil es mayor, porque entienden que en cierto modo representan a la opinión pública. 

 

finanzas conductuales

Cuando algunos medios económicos publican informes sobre los fondos de inversión «más vendidos», es frecuente que suba el número de sus partícipes, ya que muchos se dejan arrastrar por lo que hace la mayoría. De este modo evitan tomar decisiones por sí solos y en cierto modo, si se equivocan, achacarán el error a dichos medios. 

 

 

 

Sesgo de descuento hiperbólico

Finanzas conductuales

 

Este sesgo es el que hace honor al refrán «más vale pájaro en mano que ciento volando», ya que significa que se le da mucho más valor a lo que tenemos hoy que a lo que podríamos recibir mañana.

 

Tal y como anuncia la película El test de Dani de la Orden, ¿Qué es mejor? ¿100.000 € hoy o 1.000.000 € dentro de diez años?. Éste es el quiz de la cuestión. 

 

finanzas conductualesY su impacto sobre las inversiones es muy relevante ya que a causa de él el horizonte temporal, una de las variables más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de tomar decisiones de inversión, pierde todo su atractivo, ya que no sólo hace que se tomen decisiones de inversión sin tenerlo en cuenta, que ya es mucho, sino que provoca que en numerosas ocasiones los inversiones cancelen anticipadamente inversiones que ya están activas, cambiando a última hora toda la planificación que han hecho. 

 

¿Por qué seguramente gran parte de los ahorradores que han colocado su dinero en fondos de inversión estos últimos años,  obteniendo en algunos casos beneficios significativos, ante la creciente subida de tipos de interés sacarán su dinero para colocarlo de nuevo en depósitos a plazo fijo que no superen el 1 %?

 

Por miedo, seguridad, incertidumbre y sesgo de descuento hiperbólico…

 

 

 

Efecto miopía

 

finanzas conductuales

 

El efecto miopía se produce cuando habiendo optado por hacer una inversión a medio o largo plazo, estamos constantemente vigilándola y lo hacemos tan a menudo que acabamos cambiando nuestras decisiones de inversión influenciados por las noticias del momento, perdiendo así la perspectiva inicial.

 

Se da un efecto miopía porque se ve muy bien de cerca (el corto plazo) pero tan bien de lejos (el medio o largo plazo). 

 

finanzas conductuales

Si juntamos el sesgo de aversión a las pérdidas con el efecto miopía, en entornos de elevada volatilidad estaremos tan pendientes de la evolución de nuestra inversión que probablemente la cancelaremos antes de tiempo, aun cuando ésta esté destinada a producir una buena rentabilidad.

 

Aunque para tratar de vencer a este sesgo no hay que dejar de mirar cómo va nuestro dinero, sino hacerlo con la frecuencia adecuada. Y si en entornos de elevada volatilidad asumimos riesgos con los que no estamos cómodos, hay que pararse y revisar el perfil de riesgo, que junto al horizonte temporal será siempre nuestro mejor guía.

 

 

 

Las finanzas conductuales y el conocimiento de los sesgos cognitivos nos ayudan a pensar un poco más, para poder tomar decisiones más acertadas y sobre todo, de forma consciente. 

 

 

 

Un saludo,

 

 

 

 

 

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Dinero. Ni más ni menos.

Dinero. Ni más ni menos.

Evolución

 

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Dinero. Algo fundamental en nuestros días sin lo que prácticamente no podríamos vivir, pero ¿Sabemos realmente lo que es? ¿Son sólo esas pocas monedas y billetes que llevamos en los bolsillos o es algo más?

 

Parece obvio que no, así que vamos a verlo con más detalle. 

 

 

El Dinero y sus características

Características del dinero

 

El dinero es todo activo o bien que es aceptado como medio de pago y de valor por una sociedad, para lo cual tiene que tener una serie de características:

 

 

Ampliamente Aceptado

Ampliamente aceptado porque tiene que ser reconocido y utilizado por gran parte de la sociedad ya que, en definitiva, son las personas, las empresas, instituciones e incluso los países quienes lo tienen que manejar en su día a día. 

 

Pongamos por caso las criptomonedas. A día de hoy muchas personas pueden considerarlas dinero pero todavía no lo son ya que su uso no es aceptado por toda la sociedad, principalmente por los gobiernos, siendo éste su principal reto. Si el dinero no es de curso legal y no goza de la confianza de aquellos que lo tienen que usar, no es dinero.

 

 

Estandarizado

Estandarizado porque tiene que tener unidades iguales, de modo que cada una de ellas valga lo mismo y tenga la misma calidad.

 

A día de hoy las monedas y los billetes son iguales entre sí, incluso los lingotes de oro lo son, y así debe ser ya que si tuviéramos una moneda de 1 € hecha de oro y una moneda de 1 € hecha de plata, éstas no tendrían el mismo valor y no serían aceptadas del mismo modo como medio de cambio. 

 

 

Divisible

Divisible porque debe poder convertirse en unidades más pequeñas y servir para adquirir cualquier bien. 

 

Aunque todos aceptáramos que los camiones fueran una medida de intercambio, y aunque todos los camiones fueran iguales entre sí, no tendría sentido que para adquirir 1 kg de patatas tuviéramos que entregar un camión a cambio, por lo que difícilmente podrían usarse para el intercambio de todo tipo de bienes. 

 

 

Incorruptible

Incorruptible porque no debe perder valor a lo largo del tiempo. 

 

Aunque históricamente las materias primas como el chocolate, las plumas o el arroz se utilizaron como medio de intercambio, dejaron de usarse al deteriorarse fácilmente. Y es que es importante que el dinero se mantenga igual durante mucho tiempo, y también lo es que si se estropea pueda sustituirse libremente por otro en mejor estado. (Ver Banco de España: Billetes defectuosos y deteriorados)

 

 

Caracteristicas del dineroFácil de Transportar

Fácil de transportar porque debe pesar poco para poder usarse y guardarse de modo cómodo y seguro. 

 

Hace no mucho tiempo las piedras fueron usadas en algunas civilizaciones como dinero, siendo un gran ejemplo de ello las piedras Rai, pero su dificultad para ser transportadas hicieron que su uso no fuera mucho más allá de unas pocas islas, aunque a día de hoy su importancia aún perdura. 

 

 

Funciones del dinero 

 

Funciones del dinero

 

La principal función del dinero es la de servir como medio de intercambio, pero no es la única, ya que también sirve como depósito de valor y unidad de cuenta. 

 

 

Funciones del dinero Medio de pago o de cambio

Medio de pago y de cambio porque con él se pueden comprar bienes y servicios, pagar deudas, contraerlas…

 

Cuando vamos a una tienda a comprar pañales pagamos con dinero, si un fontanero acude a arreglarnos el grifo de la ducha recibe dinero, cuando un Ayuntamiento recauda los impuestos a sus habitantes lo hace en dinero, y si un país anda justo de liquidez, puede emitir dinero. 

 

Depósito de valorDepósito de valor

Depósito de valor porque conserva su valor en el tiempo de modo que se puede usar a futuro o, dicho de otro modo, se puede ahorrar y acumular para conservar riqueza.

 

La mayoría deseamos tener un nivel de riqueza suficiente que nos permita disfrutar de una determinada calidad de vida tanto en el presente como en el futuro, y el dinero proporciona esta riqueza porque conserva su valor a lo largo del tiempo. 1 € del 2002, a pesar de la inflación, sigue siendo 1 € hoy en día.

 

Unidad de cuentaUnidad de cuenta

Unidad de cuenta porque permite poner precio a los bienes y servicios y registrar las deudas. 

 

Al comprar una barra de pan, el precio de esta barra de pan está expresado en dinero. Si necesitamos pintar las escaleras de nuestra casa el pintor nos facturará sus horas en dinero, el pago de nuestros impuestos lo hacemos en dinero y si pedimos un préstamo, la deuda que contraemos está expresada en dinero. Todo tiene un precio. 

 

Por otra parte, el que los bienes y servicios tengan un precio permite a su vez comparar su valor con otros bienes y servicios. 

 

El vestido de la marca A vale más que el de la marca B, por lo que podemos comparar uno con otro, poniendo en valor su calidad y diseño.

 

Y que el dinero se use como unidad de cuenta facilita también la contabilidad de las familias, las empresas y los propios países.

 

Si no existiera el dinero los precios de los bienes y de los servicios se expresarían en función de otros bienes o servicios, como se hacía antaño. 

 

 

Tipos de dinero

Tipos de dinero

 

Aunque la mayoría de las personas piensa que el dinero son sólo las monedas y billetes que llevan en la cartera, o lo que tienen ahorrado en el banco, esto no es del todo correcto. Obviamente lo son, pero pertenecen a un tipo concreto de dinero que se conoce como fiat, aunque no es el único. A decir verdad hay múltiples clasificaciones entre las que destacan el dinero mercancía y el dinero negro. 

 

Dinero fiatFiat

El Dinero Fiat o por Decreto es el que es el que se emite y valida legalmente por el gobierno. Es el tipo de dinero que funciona hoy en día. Dentro de éste tipo nos encontramos con el dinero en efectivo, el electrónico, el crediticio, el bancario, la deuda… etc.

 

Actualmente el valor de una moneda no depende de las reservas de oro que tenga el país que la utiliza, sino de la confianza que se tiene por parte de la sociedad en la propia moneda y por ende, en la economía del propio país. De ahí la preocupación de muchos países ante una posible devaluación de su moneda, y el interés de otros en que ésta se aprecie.  

 

Dinero mercanciaMercancía

El Dinero Mercancía o Real es aquél que tiene valor por sí mismo ya que le viene dado por el metal con el que está hecho. El más conocido es el oro aunque también existen las commodities o materias primas.

 

Aunque las mercancías ya no son de uso habitual para adquirir bienes y servicios es innegable que el oro sigue siendo un valor refugio en épocas de crisis, pero no el único, ya que las obras de arte cobran cada vez mayor interés. 

 

Dinero negroNegro

El Dinero negro es el que procede de operaciones que se han ocultado a Hacienda o a las Autoridades, bien con la intención de no pagar los impuestos correspondientes o bien por su carácter ilegal.

 

El blanqueo de capitales, la evasión de impuestos y el auge de la economía sumergida son temas que preocupan a los gobiernos ya que erosionan la salud económica de los países y la de sus ciudadanos. 

 

 

En definitiva, el dinero no es sólo dinero, y el uso que hacemos de él, las funciones que cumple, y cómo evoluciona es algo sobre lo que deberíamos reflexionar porque al fin y al cabo, si existe es porque nosotros lo hemos creado.

 

Un saludo,

 

 

 

 

 

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El Sistema Financiero

El Sistema Financiero

 

 

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Las palabras Sistema Financiero se escuchan a menudo en conversaciones sobre economía e inversiones, sin embargo, a muchas personas le son realmente ajenas y ven a éste como una especie de monstruo gigantesco y poderoso que mueve el dinero en el mundo, lo que en parte así es. 

 

Conozcamos mejor a este monstruo, 

 

 

 

¿Qué es el Sistema Financiero?

 

El sistema financiero

 

El Sistema Financiero es el conjunto de intervinientes, activos y mercados que a través de determinados mecanismos regulan el funcionamiento de una economía. 

 

Es igual que un mercado de abastos en el que hay unas determinadas normas que tanto comerciantes como clientes deben cumplir para que todo vaya bien, solo que cambiando verdura, carne y pescado por dinero. 

 

 

 

La Función del Sistema Financiero

El sistema financiero

 

El Sistema Financiero tiene como objetivo canalizar el ahorro de las Unidades Económicas con Superávit (los ahorradores o prestamistas) hacia las Unidades Económicas con Déficit (los inversores o prestatarios), o lo que es lo mismo, facilitar el intercambio de dinero entre aquellos que lo tienen y aquellos que lo necesitan.

 

Este ir y venir del dinero de unos a otros puede darse directamente entre ahorradores e inversores o bien a través de intermediarios financieros. Algo similar al trato entre mayoristas y minoristas de los supermercados y grandes superficies.

 

 

Elementos del Sistema Financiero

 

Elementos del Sistema Financiero

 

El Sistema Financiero está formado por tres elementos principales: Los Agentes Económicos, los Activos Financieros y los Mercados Financieros. 

 

Los Agentes Económicos son las personas, empresas, organizaciones e instituciones que participan en los mercados financieros; los Activos Financieros hacen alusión al dinero que se intercambia entre unos y otros, aunque éste no se negocia en formato físico, es decir, en monedas y billetes, sino en formato contable; los Mercados Financieros son los lugares donde se hacen este tipo de operaciones. 

 

Utilizando de nuevo el ejemplo del mercado de abastos, los Agentes Económicos serían los compradores, vendedores y gerentes, los Activos Financieros  serían los productos y los Mercados el local y los diferentes puntos de venta.

 

Agentes Económicos

Agentes económicos

 

Los Agentes Económicos se conocen también como Agentes Financieros, y pueden ser tanto personas físicas como jurídicas, esto es, empresas, organizaciones e instituciones.

 

Existen tres tipos de Agentes: los principales, los secundarios y los reguladores y supervisores.

 

 

El sistema financieroLos Agentes Económicos Principales

 

Son las Unidades de Gasto con Superávit y las Unidades de Gasto con Déficit, es decir, aquellos que tienen dinero para prestar y quienes lo necesitan para invertir. A los primeros se les conoce también como prestamistas y a los segundos como prestatarios, aunque tanto los unos como los otros pueden situarse a ambos lados de la barrera en función de las circunstancias.

 
Pongamos por ejemplo al sr. Peláez:

 

Peláez trabaja en una empresa de ingeniería y cobra una nómina de 2.500 € al mes. Es cliente del principal Banco de su localidad al que ha acudido recientemente a pedir un préstamo para comprarse un coche nuevo. El director del Banco le conoce de toda la vida y se lo ha dado con la condición de que, como hasta ahora, siga cobrando la nómina con él.

 

Cuando su Banco le presta el dinero éste actúa como Unidad de Gasto con Superávit, o lo que es lo mismo, como prestamista, siendo el sr. Peláez el prestatario o la Unidad de Gasto con Déficit. Sin embargo, cuando el sr. Peláez cobra la nómina y la deposita en su Banco, actúa como Unidad de Gasto con Superávit, colocando a su Banco en el papel de Unidad de Gasto con Déficit.

 

Otro ejemplo sería el de las empresas que necesitan dinero para su crecimiento, y emiten acciones que cotizan en bolsa. Las empresas son las Unidades de Gasto con Déficit y quienes compran las acciones las Unidades de Gasto con Superávit.

 

Al ahorrador que decide invertir su dinero en los mercados financieros en lugar de gastarlo o guardarlo en una cuenta se le conoce como inversor, de ahí la diferencia entre «ahorrar e invertir», aunque su papel como agente económico es realmente el de prestamista. 

 

 

Intermediarios y Mediadores financieros

Los Agentes Económicos Secundarios

 

Los Agentes Económicos Secundarios son los Mediadores y los Intermediarios del Mercado Financiero, cuya función principal es ayudar a que el dinero de unos pase a manos de otros.

 

Los Mediadores ayudan a que el dinero circule pero sin cambiar los Activos Financieros, y pueden actuar tanto por cuenta ajena como por cuenta propia.

 

Cuando actúan por cuenta ajena o en nombre de otros, cobran una comisión por ello pero no asumen ningún riesgo de pérdida en la inversión, así que se les conoce como comisionistas o Brokers. Cuando actúan en nombre propio comprando y vendiendo estos activos asumen el riesgo de perder dinero con su inversión y en este caso se les conoce como Dealers.

 

Los Intermediarios en cambio transforman el dinero para que éste llegue de una manera más fácil a los prestatarios. Captan el dinero de los ahorradores a través de diferentes productos financieros (cuentas corrientes, depósitos bancarios, fondos de inversión…) y lo convierten en otros productos financieros (hipotecas, préstamos personales, créditos… etc.). 

 

Los hay Bancarios (Banco de España, Bancos Privados, Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito) y No Bancarios (ICO, Compañías de seguros, Fondos de Pensiones,  Sociedades y Fondos de Inversión, Empresas de Leasing y Factoring, y SGR).

 

El sistema financiero

Los reguladores y Supervisores

 

Los organismos reguladores y supervisores son los que se encargan de hacer las normas para que todo funcione velando por la seguridad y la solidez del sistema financiero, y se componen por los gobiernos, los parlamentos, los diferentes Ministerios de Economía, etc.

En España están el Banco de España, la CNMV y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

 

 

 

 

Los Activos Financieros

El sistema financiero

 

Los Activos Financieros o productos financieros representan el dinero que pasa de unos y otros, bien sea en su formato físico (billetes y monedas) o en formato contable (depósitos bancarios, acciones, bonos… ). Para unos son un medio de mantener la riqueza, y para otros una deuda. 

 

No tienen valor por sí mismos sino por lo que representan. Una moneda de 1 € no vale 1 € ya que el metal con el que ésta se fabrica cuesta tan sólo 4,5 céntimos, y fabricar un billete de 50 € cuesta poco más, unos 6 céntimos, sin embargo el valor que se les da a ambos es muy superior al coste real del material con el que están hechos. 

 

Se estima que actualmente hay unos 100 billones de dólares en el mundo circulando por ahí, una cantidad que obviamente no está formada en su totalidad por dinero físico, el cual probablemente acabará desapareciendo con el tiempo.

 

Existen muchos tipos de Activos Financieros, 

 

  • Productos de Renta Fija: Deuda Pública, Pagarés de Empresa, Bonos, Obligaciones, Participaciones Preferentes, Títulos hipotecarios.
  • Productos de Renta Variable: acciones, derechos de suscripción preferentes, ETF´s
  • Divisas: moneda extranjera y tipos de cambio.
  • Materias Primas: materias agrícolas, energía, metales, metales preciosos
  • Derivados: Opciones, Futuros, Warrants, CFD´s

 

diferenciándose unos de otros por sus principales características, es decir, por la Liquidez, el Riesgo y la Rentabilidad que tienen cada uno. 

 

 

LiquidezLa Liquidez

La liquidez es la facilidad y rapidez con la que podemos convertir el Activo financiero en dinero líquido sin sufrir pérdidas. Obviamente el dinero físico es lo más líquido que hay pero no sucede lo mismo con el dinero contable, ya que dependiendo de sus características tendrá mayor o menor facilidad para convertirse en dinero físico. 

 

Un pagaré de una empresa de 10.000 € con vencimiento a 3 años no se puede cobrar hoy, por lo que tiene menos liquidez que una cuenta con un saldo de 10.000 €. 

 

riesgoEl Riesgo

El riesgo es la posibilidad de que suceda algo que haga que el Activo financiero valga mucho menos, o que se gane con él menos de lo esperado. 

 

El riesgo de ése mismo pagaré es mayor al del dinero de la cuenta, ya que todavía faltan 3 años para poder hacerlo líquido y existe la duda de si pasado este plazo la empresa podrá pagarlo o no.

 

rentabilidadLa Rentabilidad

La rentabilidad es la capacidad de que el Activo Financiero genere un beneficio a futuro. 

 

Si un banco le da un préstamo a una persona para comprarse un coche y negocia el cobro de un interés del 3 %, ése 3 % es la rentabilidad que el banco le va a sacar a su activo financiero, en este caso, el préstamo. 

 

Por lo general en relación a los activos financieros existe una regla de oro:

 

  RIESGO > RENTABILIDAD > LIQUIDEZ

 

Es decir, que cuando más riesgo tiene un Activo Financiero, más rentabilidad se puede pedir por él, ya que si existe una probabilidad mayor de que éste valga menos dentro de un tiempo, para que un agente económico muestre interés por él tendrá que obtener un mayor beneficio. Por contra, cuando más líquido es un activo financiero, menor es su riesgo y menor su rentabilidad.

 

El dinero en curso legal, esto es, las monedas y los billetes, son lo más líquido que hay, pero no ofrecen ninguna rentabilidad y salvo por la inflación tienen un riesgo cero. 

 

 

Los Mercados Financieros

El sistema financiero

 

Los Mercados Financieros son los espacios (físicos o virtuales) donde se intercambian los Activos Financieros. Algo así como una tienda de ropa o un marketplace como Amazon, solo que en lugar de prendas de vestir o aparatos electrónicos se comercializan otro tipo de productos.

 

Se pueden diferenciar por su situación geográfica, por el tipo de activos que se negocia en ellos, por su organización o regulación… de tal forma que los hay nacionales e internacionales; monetarios, de renta variable, renta fija y de divisas; primarios y secundarios; al contado o de derivados; organizados y no organizados y monetarios y de capitales, aunque en España todos se centralizan en el BME o Bolsas y Mercados Españoles. 

 

En el BME se integran las diferentes Bolsas Españolas: Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, el BME Growth para las PYMES, el Latibex para los valores latinoamericanos en euros, el MEFF para los derivados y el BME Renta Fija para la renta fija. (Fuente: BME Presentación Corporativa 2021)

 

 

En definitiva, el Sistema Financiero es como cualquier otro sistema, se compone de miembros, normas y medios. No muy distinto al Sistema Judicial, al político o al Educativo. Sólo es cuestión de saber quién, qué y cómo.

 

 

Un saludo,

 

 

 

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El ahorro del siglo XXI

El ahorro del siglo XXI

Ahorrar o invertir

(Ninguna valoración todavía)

 

 

Según el último informe de Inverco, el Ahorro Financiero de las familias españolas ascendió a 2,46 billones de euros en el tercer trimestre del 2021, y de éstos 1,015 billones se guardaron en huchas tan tradicionales como la cuenta corriente o el depósito bancario, más de un 40 % del ahorro total y casi el triple de lo que había en fondos de inversión. Este es el ahorro del siglo XXI en España.

 

Pese a los avances tecnológicos de nuestro siglo, seguimos ahorrando como antaño, dejando el dinero en una cuenta corriente o a plazo fijo (cuando no bajo el colchón) mostrando así una aversión al riesgo tan grande que no sólo nos impide sacarle rentabilidad, sino que nos produce pérdidas importantes a causa de la inflación, algo que parece no calar en la mentalidad de la mayoría de los ahorradores.

 

¿Qué nos lleva a actuar así? ¿Cuáles son las causas? ¿Y sus consecuencias? 

 

 

 

 

La opción de no hacer nada

 

Inflación

 

La principal consecuencia de optar por no hacer nada es la pérdida de poder adquisitivo a causa de la inflación. El coste de la vida sube, es algo que todo el mundo sabe. Sube el precio de la luz, el del carburante, los alimentos e incluso la salud. Todo es mucho más caro ahora que hace un año, y no digamos que hace diez o veinte. 

 

Tal es su importancia que hasta el Banco Central Europeo nos invita a calcular su efecto en nuestra economía particular a través de su Calculadora de Inflación Personal. 

 

Pero para el ahorrador conservador la inflación es como una enfermedad silenciosa para su dinero. Y es silenciosa porque aunque escuche a diario noticias sobre la subida de los precios, no ve que al dinero que tiene ahorrado le haga nada. Quizás no sea capaz de ahorrar más pero por lo general, si tenía cien mil euros en la cuenta el año pasado, hoy esos cien mil euros siguen estando ahí, y como no tiene menos dinero piensa que no pierde, siendo éste su principal error.

 

Veamos un ejemplo,

 

Inflación

Con un IPC que ha cerrado este año a un 6,50 % y usando la calculadora de inflación del INE, vemos cómo 100.000 euros en diciembre del 2020 equivalen a 106.500 euros en diciembre del 2021.

 

  Año 2021
Año 2000 153.400 €
Año 2010 116.000 €
Año 2020 106.500 €

 

 

Esto significa que lo que compraríamos hace un año con cien mil euros, hoy cuesta 6.500 € más o, lo que es lo mismo, que nuestros 100.000 € valen hoy 6.500 € menos que el año pasado. Si en lugar de 100.000 € en la cuenta tuviéramos 93.500 € seguramente actuaríamos de otro modo, pero como no es así, nos dejamos llevar por la idea de que ésta es la opción más segura. 

 

Y pese a que la notable subida de este año se dice que es temporal, y que las políticas monetarias tienden a mantener la inflación en torno a un 2 %, la realidad es que es poco probable que el coste de la vida sea cada vez más barato y por lo tanto, la opción de no hacer nada, no sale gratis. 

 

 

 

El concepto de riesgo

 

riesgo

 

Cuando un ahorrador decide mantener la totalidad de su dinero en una cuenta o en un depósito lo hace convencido de que así no pierde nada, una premisa que como vemos no se sostiene a causa de la inflación, pero el error de base no es sólo esta férrea convicción sino el entendimiento que éste tiene sobre lo que es o no riesgo. 

 

Y es que el riesgo de una inversión no es tan sólo la incertidumbre de que ésta pueda valer menos mañana de lo que vale hoy, sino que esto pase justo en el momento en que se tenga la necesidad de disponer de ella.

 

Pongamos que compramos un piso para alquilar,

 

Alquiler

Independientemente de que el inquilino nos pague el alquiler a fin de mes o de que logremos alquilarlo toda la temporada, el principal riesgo que asumimos como inversión es que éste valga menos al cabo de un tiempo de lo que hemos pagado por él.

 

Si pagamos 200.000 € y dentro de tres años vale tan sólo 180.000 €, nuestra pérdida habrá sido de un 10 % ¿no?. Depende. Nuestro patrimonio, caso de tener que valorarlo, efectivamente se habrá devaluado un 10 %, pero la pérdida como tal no se dará salvo que nos veamos en la obligación de materializarla, es decir, de vender. 

 

Por lo tanto, el riesgo como tal no sólo depende de la probabilidad de que el valor de nuestra inversión disminuya, sino de que necesitemos disponer de ella cuando esto suceda.

 

De modo que el riesgo de una inversión no sólo tiene que ver con el mercado en el que se mueve -financiero, inmobiliario- sino con el tiempo que estemos dispuestos a permanecer en ella. 

 

 

 

La falta de diversificación

 

Inversion del siglo XXI

 

Otra de las causas por las que muchos ahorradores huyen de invertir es porque se plantean el «todo o nada». Bien por decisión propia, bien por no recibir un asesoramiento adecuado, tienden a invertir gran parte de sus ahorros en uno o varios activos de riesgo similar, normalmente de perfil muy conservador, y como en los últimos años estas inversiones no han sido rentables -recordemos eso de ¿Por qué pierden mis fondos si son de Renta Fija?– a poco que pierden huyen de ellas como gato escaldado, afianzando sus miedos y optando por no volver a entrar nunca más.  

 

O todo o nada Pongamos por caso que un ahorrador invirtió 100.000 € en un fondo de renta fija allá por el año 2018, es casi seguro que arrastrará pérdidas desde entonces ya que el 2018 fue un año malo, y aunque el 2019 dio un respiro, el COVID en el 2020 perjudicó muchísimo a los fondos conservadores que a día de hoy no han terminado de recuperarse. A groso modo la inversión de este ahorrador podría estar perdiendo entre 1.000 y 3.000 €, si es que todavía la tiene. 

 

¿No habría sido mucho mejor invertir sólo 20.000 € en un fondo de mayor riesgo dejando los otros 80.000 € en la cuenta? Si hubiera hecho un fondo mixto o de renta variable por 20.000 € a día de hoy obtendría una rentabilidad de entre un 10 % y un 30 %, y aunque el riesgo en este fondo sería mucho mayor, en proporción al total de sus ahorros no, y seguramente se sentiría mucho más cómodo. A esto se le llama «diversificar».

 

Un buen asesoramiento basado en la diversificación es clave para fomentar un cambio de tendencia en el ahorro del siglo XXI.  

 

 

 

La desconfianza, producto de malas experiencias

Ni perdono ni olvido

 

En muchas ocasiones gran parte de estos ahorradores han sufrido ya grandes decepciones. Fondos de renta fija con rentabilidades negativas, acciones con las que llevan toda la vida y que han caído en picado desde que las compraron y no olvidemos las famosas preferentes.

 

Todas estas malas experiencias del pasado crean una sensación de malestar y decepción que impiden hacer muchas veces, borrón y cuenta nueva, y pese a que los tiempos cambian, las normativas son otras y de hecho, su experiencia es mucho mayor, optan por la opción número uno, no hacer nada. 

 

Al fin y al cabo es como tener un accidente de coche y decidir no volver a conducir jamás. Es una opción, desde luego, pero no es la más práctica. Lo más útil es que se vuelva a coger el coche aunque al principio se tenga más miedo que antes, ya que con el tiempo se acabará ganando en confianza y con toda probabilidad se hará uno mejor conductor. 

 

Una mala experiencia en el pasado impide a muchos ahorradores enfrentarse de nuevo a los mercados, optando éstos por posicionar su ahorro en depósitos que no sólo no aportan ninguna rentabilidad, sino que sufren mucho más que antes a causa de la inflación. 

 

 

 

No pensar en la inversión hasta pasado unos años

 

Ahorro a largo plazo

 

Otra de las cosas que hacen subir las cuentas corrientes en detrimento de la inversión es la educación que se ha recibido del «cuando haya». Nos han educado sobre la base de que se invierte cuando uno haya dejado de pagar cosas, es decir, que hasta que no se haya pagado la hipoteca, el coche o la universidad de los hijos, muchos ahorradores no se plantean hacer ninguna inversión, salvo la del plan de pensiones y en muchos casos, ni eso. 

 

El problema es que este «cuando haya» sale realmente caro porque la importancia del plazo en el ahorro es fundamental, y es infinitamente mucho más sencillo lograr alcanzar un interesante patrimonio de 300.000 € con 50 € al mes en 25 años, que con 250.000 € en 5, contando con que destinar a una inversión 50 € al mes puede estar más o menos al alcance de cualquiera, pero disponer de 250.000 € no tanto. 

 

El tiempo aporta mucho más valor a una inversión que el capital, de tal forma que debemos lograr integrar la inversión en nuestro día a día. No se trata de invertir cuando hayamos ahorrado lo suficiente, sino de ahorrar de una manera más eficiente desde el primer día. 

 

 

 

La importancia de la Educación Financiera

 

Educación Financiera

 

 

La educación financiera que hemos recibido, o más bien, la educación financiera que NO hemos recibido, nos lleva a actuar del mismo modo en el que actuaban nuestros padres y abuelos, sin plantearnos a una edad temprana cómo debemos gestionar nuestro dinero. Quizá sea ésta la principal causa por la que en España todavía la inversión está muy alejada de los niveles de países mucho más desarrollados.

 

Podría haber cierta esperanza en la tendencia, ya que los datos demuestran que el crecimiento de inversiones de mayor complejidad y riesgo es notable, sin embargo, y aunque esto es cierto, ¿Lo es por los motivos adecuados? Cabe preguntarse cuántas de estas inversiones en fondos y renta variable se evaporarían caso de una importante subida de tipos de interés, cuál es el porcentaje de fondos garantizados que hay o peor aún, cuántos de estos inversores saben realmente lo que tienen y cómo lo tienen. 

 

Por otra parte, el avance de las nuevas tecnologías pone al alcance de todos novedosas maneras de inversión: criptodivisas, robo advisors, ETF´s… atrayendo a gran parte de ahorradores que en muchos casos desconocen con exactitud los riesgos que asumen. 

 

Y nada tiene que ver con la edad, el nivel de estudios o el poder adquisitivo, ya que salvo personas de alta cuna o ligadas al sector financiero pocos son los que reciben los conocimientos adecuados para gestionar de manera eficiente su dinero, una consecuencia que a largo plazo no sólo provocará un empeoramiento de la calidad de vida de éstos, sino de la de todos.  

 

Aun así y pese a que todavía queda mucho camino por recorrer, cada vez son más las iniciativas que se llevan a cabo en materia de Educación Financiera, lo que significa que al menos estamos siguiendo el camino de baldosas amarillas. 

 

 

 

Un saludo,

 

 

 

 

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